
Mírame a los ojos, no me digas el por qué.
Yo no tengo miedo, sé que sobreviviré.
Si dices que te vas, a mí me importa poco
mañana es otro día y renaceré.
No te debo nada, ya te he dado por de más.
Esconderé la pena frente a todos los demás.
Pero no me supliques que sea comprensiva,
perdóname aunque yo no te perdonaré.